La sobreexplotación de los recursos pesqueros en los mares del mundo ha alcanzado niveles catastróficos. Numerosos caladeros importantes están reduciéndose. Numerosas especies están siendo empujadas hacia la extinción. La pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR) está muy implicada en esta sobreexplotación.

Hasta una quinta parte de las capturas pesqueras de todo el mundo proceden de la pesca INDNR, un elemento que vincula a los consumidores de Europa, Estados Unidos y Asia con una práctica que está propiciando una tragedia global que conlleva la sobreexplotación de un recurso de propiedad común.

África Occidental es el epicentro de la tragedia. Sus costas son un imán para abastecer a los buques que abastecen la demanda europea y asiática.  La sobreexplotación está destruyendo el sustento de los pescadores artesanales y evaporando las oportunidades para el desarrollo de la producción y el comercio regionales.

El informe

Alfonso Daniels, Miren Gutiérrez, Gonzalo Fanjul, Arantxa Guereña, Ishbel Matheson y Kevin Watkins han trabajo en un informe publicado por el Overseas Development Institute (ODI) sobre este tipo de pesca en África Occidental. Los autores explican cómo el acabar con la pesca INDNR y ayudar al sector en los países de esta región podría conllevar importantes ventajas en materia de desarrollo, incluyendo la creación de más de 300.000 nuevos puestos de trabajo.

La Unión Europea es la mayor importadora mundial de pescado, y a pesar de que su normativa en materia de pesca ilegal está considerada como la más avanzada, según una estimación de Greenpeace, el valor los productos pesqueros ilegales que entran a la Unión Europea (UE) podría ascender a los 1.100 millones de dólares anuales.

Buques de todo el mundo —incluyendo China, Corea del Sur y Países Bajos— faenaban allí en 2013. Las capturas de la región se exportaron a todo el mundo, como los grandes mercados europeos de Reino Unido, España y Países Bajos.

«El informe muestra por primera vez cómo se comportan las flotas pesqueras extranjeras en África Occidental», explica Miren Gutiérrez, «revelando además la falta de transparencia sobre sus operaciones». «La Unión Europea y todos los países involucrados, incluyendo los africanos, tienen que poner fin a esta crisis», dice la investigadora.

Según una estimación de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), más de la mitad de los caladeros del litoral africano, solamente entre Senegal y Nigeria, han sido objeto de sobreexplotación. Se considera que entre un tercio y la mitad de las capturas proceden de la pesca INDNR.

Qué datos arroja la investigación

El informe Los peces perdidos de África Occidental (Western Africa’s missing fish) analiza, por primera vez, las actividades de los buques frigoríficos y procesadores que faenan frente a las costas del África Occidental, utilizando datos detallados de satélite y seguimiento aportados en exclusiva por la empresa española FishSpektrum. Los investigadores analizaron datos de la base de datos de UVI (Identificadores únicos de buques) de FishSpektrum Krakken®, un recurso para la identificación de pesqueros y transportes de pescado, para analizar los movimientos de los buques frigoríficos y otras naves frente a las costas de África Occidental.

Aproximadamente las cuatro quintas partes del pescado exportado desde la región en 2013 lo fue en buques contenedores (conocidos como refeers), no en buques congeladores ni procesadores industriales (frigoríficos).

 

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Una de las principales lagunas de la normativa de la UE en lo relativo a la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR) implica que los contenedores no están sujetos a normas tan estrictas como los pesqueros y buques frigoríficos. Por ejemplo, no se exigen inspecciones en puerto del cargamento de los buques contenedores.

De los 35 buques frigoríficos que faenaban en la región en 2013, los datos de seguimiento muestran itinerarios que coinciden con el traspaso de capturas desde pesqueros a buques frigoríficos, incluso dentro de las zonas pesqueras exclusivas de Senegal y Costa de Marfil. La legislación nacional de ambos países prohíbe dichas transferencias.

Los funcionarios de la UE confirmaron a los autores que, entre 2012 y 2014, se bloquearon las cargas de solamente 135 buques contenedores de pescado, de todo el mundo, debido a la sospecha de pesca ilegal. Un insignificante porcentaje del total de las importaciones a la UE.

Recomendaciones del informe

La investigación llama a mayores intervenciones de los gobiernos regionales, conjuntamente con la inversión internacional en medidas para disuadir y sancionar a quienes se dedican a la pesca ilegal. En este momento, los gobiernos carecen de los recursos necesarios para supervisar las actividades de las flotas pesqueras: por ejemplo, en 2013 Sierra Leona solamente tenía dos naves guardacostas para patrullar todas sus aguas territoriales, según publicó el periodista José Naranjo —quien participa también en el informe— en 2014.

Se pide la creación de una base de datos y de un sistema de seguimiento globales, y exigencia de un número de registro de ID exclusivo a todos los pesqueros; la resolución de la laguna legal relativa a los contenedores de INDNR, con el objeto de que los buques de contenedores sean sometidos a las mismas inspecciones que los pesqueros y buques frigoríficos; y la prohibición absoluta de traspasos en alta mar, tal y como lo establece la legislación de Senegal y Costa de Marfil para sus zonas pesqueras exclusivas.

Los gobiernos regionales deberán ratificar e implementar nuevas normas internacionales, dirigidas a reforzar los controles portuarios y a promover más asistencia y refuerzo de capacidades de parte de donantes internacionales.